LA INTERVENCIÓN PSICOPEDAGÓGICA
Una gran persona, un gran educador me regaló en su día el libro “Juan Salvador Gaviota” y me dijo toda persona dedicada a la pedagogía debe leerse este librito, que nos cuenta el afán de Juan por superarse así mismo en su aprendizaje, en no conformarse con lo preestablecido, sino que debe ir más allá, pero no es sencillo salirse del redil, todos le dan la espalda, pero si se tienen claros los objetivos en la vida ciertos sacrificios pueden ser beneficiosos.
En concreto la parte que nos han seleccionado los compañeros para que realicemos la intervención a mi personalmente me lleva a orientar a Juan, en el sentido que es importante luchar por lo que se desea en la vida, pero si no te cuidas puedes truncar tus planes, creo que Juan debe escuchar a su familia, ya que le están aconsejando por su bien, me parece que romper con los moldes establecidos en la sociedad es una tarea complicada y que requiere tanto una lucha interna (con uno mismo) como externa (con el resto de la sociedad), pero en ocasiones es necesario reflexionar sobre nuestra acción, y no lanzarse como un camicace contra las barreras, por eso yo aconsejaría a Juan que piense bien lo que desea y que no olvide prestar atención a otros aspectos que so muy importantes y que le pueden ayudar a conseguir sus objetivos y el posterior éxito, como es su propia salud y escuchar a los que le rodean, que al final son los seres que más le quieren y le pueden ayudar en los malos momentos. Porque es necesario contar con nuestro entorno social, para poder conseguir nuestros propósitos en la vida.
El tema que nos ocupa “la intervención psicopedagógica” puede verse reflejada en la pequeña intervención que he realizado con Juan, pero no sería lo más adecuado en la realidad, ya que se deben recoger gran cantidad de datos, información, realizar diversas entrevistas y pruebas, que nos lleven a representar de la forma más fehaciente la verdadera realidad de la situación de Juan (en este caso), y aún así nosotros como orientadores debemos aconsejar a la persona, nunca imponer ni obligar a realizar nada, es el propio individuo el que debe coger las riendas de su vida y protagonizarla, nadie puede manipularle para tomar decisiones que realmente no siente.